¿Cuáles son las bibliotecas virtuales más confiables?

¿Cuáles son las bibliotecas virtuales más confiables?

Biblioteca digital mundial

Con el avance de la tecnología digital, cada vez más personas eligen los libros electrónicos y los audiolibros en lugar de los libros impresos. Sólo Amazon ofrece millones de libros electrónicos de todas las categorías que se puedan imaginar. Algunos son gratuitos, mientras que otros tienen un precio elevado.

La buena noticia es que siempre puedes acudir a una biblioteca digital para obtener la información que necesitas cuando la necesitas. Sólo tienes que saber qué buscar, y estas bibliotecas digitales son un buen lugar para empezar si quieres libros electrónicos gratuitos, audiolibros y otros recursos en línea.

Los usuarios registrados también pueden crear listas personalizadas de libros electrónicos, como “Quiero leer” o “He leído”. Si quieres añadir un nuevo libro a su colección, regístrate en el sitio web de Internet Archive, sube tu libro y luego crea una entrada en Open Library.

Con una rápida búsqueda, encontrará libros electrónicos de todos los géneros, desde arte y ciencia ficción hasta medicina. La colección de historia, por ejemplo, cuenta con más de 1,6 millones de títulos. Por suerte, puedes filtrar los resultados por tema, autor y otros criterios.

¿Cuál es la mayor biblioteca gratuita en línea?

Con más de 32 millones de libros electrónicos, Internet Archive es la mayor biblioteca digital jamás creada. Además de los libros electrónicos gratuitos, su catálogo incluye 591.000 millones de páginas web y millones de vídeos, conciertos, archivos de audio y programas de software. Piensa en el Archivo de Internet como una máquina del tiempo digital.

¿Es legal Z-Library?

En consecuencia, Z-Library es un sitio web ilegal. Aunque sus intenciones son buenas, pone a disposición obras que no están legalmente autorizadas. Las bibliotecas en la sombra son bases de datos de Internet que sirven como repositorios de obras que no están fácilmente disponibles en otros lugares.

¿Qué es mejor Libby o Hoopla?

hoopla: El veredicto. Si tuviera que elegir una plataforma sobre la otra, me quedaría con Libby. Simplemente tiene más títulos que me interesan leer que hoopla, lo cual es difícil de superar.

Biblioteca de Babel

¿No tiene suficientes formularios para organizar los datos familiares? Esta descarga contiene más de 100 plantillas, listas de comprobación y hojas de trabajo para hacer un seguimiento de su investigación, desde fechas de defunción conflictivas hasta coincidencias de ADN, censos y citas de fuentes.

Este sitio es mucho más que una simple biblioteca local de Fort Wayne, Ind. Con una colección de genealogía sólo superada por la de la Biblioteca de Historia Familiar (FHL) de Salt Lake City, esta biblioteca utiliza su sitio como un portal para las bases de datos de afroamericanos y nativos americanos, registros militares, biblias familiares y mucho más. Utilice el Archivo de Apellidos del Centro de Genealogía para identificar a otras personas que investigan su mismo apellido.

Explore más de 10 millones de artículos digitalizados procedentes de bibliotecas, archivos y museos en este sitio de rápido crecimiento, de dos años de antigüedad, que aprovecha los recursos de algunos de los principales repositorios del país. Puede buscar en toda la colección con un solo clic, o limitar su búsqueda a un lugar o periodo de tiempo.

El nuevo aspecto facilita la exploración de este tesoro de documentos históricos, con opciones para navegar por época, región o tema, además de cientos de mapas y una línea de tiempo con capacidad de búsqueda. Quienes tengan antepasados de la Guerra Civil querrán empezar con la edición en línea de los 128 volúmenes de los Registros Oficiales (el “OR”) de la Guerra Civil, con un índice y un atlas.

Biblioteca digital universal

Con el avance de la tecnología digital, cada vez más personas eligen los libros electrónicos y los audiolibros en lugar de los libros impresos. Sólo Amazon ofrece millones de libros electrónicos de todas las categorías que se puedan imaginar. Algunos son gratuitos, mientras que otros tienen un precio elevado.

La buena noticia es que siempre puedes acudir a una biblioteca digital para obtener la información que necesitas cuando la necesitas. Sólo tienes que saber qué buscar, y estas bibliotecas digitales son un buen lugar para empezar si quieres libros electrónicos gratuitos, audiolibros y otros recursos en línea.

Los usuarios registrados también pueden crear listas personalizadas de libros electrónicos, como “Quiero leer” o “He leído”. Si quieres añadir un nuevo libro a su colección, regístrate en el sitio web de Internet Archive, sube tu libro y luego crea una entrada en Open Library.

Con una rápida búsqueda, encontrará libros electrónicos de todos los géneros, desde arte y ciencia ficción hasta medicina. La colección de historia, por ejemplo, cuenta con más de 1,6 millones de títulos. Por suerte, puedes filtrar los resultados por tema, autor y otros criterios.

Biblioteca pública digital de América

La historia temprana de las bibliotecas digitales no está bien documentada, pero varios pensadores clave están relacionados con la aparición del concepto[3] Entre los predecesores se encuentra el Mundaneum de Paul Otlet y Henri La Fontaine, un intento iniciado en 1895 de reunir y catalogar sistemáticamente el conocimiento del mundo, con la esperanza de conseguir la paz mundial[4] Las visiones de la biblioteca digital se hicieron realidad en gran medida un siglo después, durante la gran expansión de Internet, con el acceso a los libros y la búsqueda de los documentos por parte de millones de individuos en la World Wide Web[5].

Vannevar Bush y J.C.R. Licklider son dos contribuyentes que hicieron avanzar esta idea hasta la tecnología actual. Bush había apoyado la investigación que condujo a la bomba que se lanzó sobre Hiroshima. Después de ver el desastre, quiso crear una máquina que mostrara cómo la tecnología puede conducir a la comprensión en lugar de la destrucción. Esta máquina incluiría un escritorio con dos pantallas, interruptores y botones, y un teclado[6], al que llamó “Memex”. De este modo, las personas podrían acceder a los libros y archivos almacenados a gran velocidad. En 1956, la Fundación Ford financió a Licklider para que analizara cómo podían mejorar las bibliotecas con la tecnología. Casi una década después, su libro titulado “Libraries of the Future” incluía su visión. Quería crear un sistema que utilizara los ordenadores y las redes para que el conocimiento humano fuera accesible para las necesidades humanas y la retroalimentación fuera automática para las máquinas. Este sistema tenía tres componentes: el corpus de conocimiento, la pregunta y la respuesta. Licklider lo llamó sistema procognitivo.

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