¿Qué empresa es comercializadora regulada?

¿Qué empresa es comercializadora regulada?

Diferencia entre mercado regulado y no regulado

Trabajando en estrecha colaboración con sus equipos de marketing y agencias externas, asesoramos en el proceso de publicidad desde su concepción hasta su publicación.    Puede confiar en que le ofreceremos soluciones ambiciosas, prácticas y rentables, con un análisis del riesgo comercial para todos y cada uno de los mensajes de la campaña.

Nuestro equipo de publicidad y marketing es uno de los principales asesores del Reino Unido en el sector minorista y de productos de consumo. Somos más conocidos por nuestro trabajo con los minoristas, pero asesoramos a clientes de varios sectores regulados, como los servicios financieros, las telecomunicaciones, los medios digitales y los sectores del alcohol y el juego.

Para nosotros es importante que usted sienta que tiene a su lado a las personas adecuadas para el trabajo. Nuestro historial habla por sí mismo: nos ocupamos regularmente de la presentación con éxito de reclamaciones tanto ofensivas como defensivas ante el regulador de la publicidad, la ASA. Gestionamos importantes campañas de publicidad comparativa para clientes como Colgate-Palmolive, Specsavers y Correos, que inevitablemente son objeto de reclamaciones de la competencia.

¿Cuál es un ejemplo de industria regulada?

Algunos ejemplos de estos sectores son: servicios financieros, pesca y silvicultura, alimentación y droguería, energía, salud, franquicias, minería, petróleo y gas, valores, telecomunicaciones, viajes y transporte.

¿Qué mercados están regulados?

Algunos ejemplos de organismos reguladores en Estados Unidos son la Administración de Alimentos y Medicamentos, la Comisión de Valores y Bolsa y la Agencia de Protección Medioambiental.

¿Cuál es el negocio más regulado?

Las finanzas y los seguros, el transporte y la industria manufacturera siguen siendo los sectores más regulados en Estados Unidos a nivel federal.

Desventajas del mercado regulado

Un mercado regulado es un mercado sobre el que los organismos gubernamentales o, menos comúnmente, los grupos industriales o laborales, ejercen un nivel de supervisión y control.  La regulación del mercado suele estar controlada por el gobierno y consiste en determinar quién puede entrar en el mercado y los precios que puede cobrar. La función principal del organismo gubernamental en una economía de mercado es regular y supervisar el sistema financiero y económico.

La regulación restringe la libertad de los participantes en el mercado o les concede privilegios especiales. Las regulaciones incluyen normas sobre cómo pueden comercializarse los bienes y servicios; qué derechos tienen los consumidores para exigir reembolsos o sustituciones; normas de seguridad para los productos, lugares de trabajo, alimentos y medicamentos; mitigación del impacto medioambiental y social; y el nivel de control que un determinado participante puede asumir sobre un mercado.

Las antiguas civilizaciones impusieron regulaciones rudimentarias en los mercados mediante la estandarización de pesos y medidas y la imposición de castigos por robo y fraude. Desde entonces, las regulaciones han sido impuestas en su mayoría por los gobiernos, con excepciones: los gremios medievales eran organismos comerciales que controlaban estrictamente el acceso a determinadas profesiones y definían los requisitos y normas para ejercerlas. A partir del siglo XX, los grupos laborales han desempeñado a menudo un papel más o menos oficial en la regulación de determinados mercados.

Ejemplos de mercados no regulados

Los profesionales del marketing no son ajenos a la regulación: desde las leyes de privacidad hasta las normas de las plataformas, estamos acostumbrados a navegar y adaptarnos. Pero las cosas se complican cuando todo el sector en el que opera el cliente también está regulado. No sólo hay que cumplir los requisitos de regulación de una campaña de marketing estándar, sino que los sectores regulados plantean toda una serie de nuevos retos, ya sea el cumplimiento de las leyes gubernamentales o la consideración de sensibilidades más humanas. Se trata de un acto de equilibrio, de caminar por la cuerda floja para garantizar que los clientes vean resultados sólidos.

Muchos sectores regulados recurren a la ayuda de las agencias de marketing. El mercado del CBD, por ejemplo, es uno de los de más rápido crecimiento -se espera que tenga un valor de 20.000 millones de dólares en 2024- y sectores más antiguos, como el de la sanidad y las finanzas, también operan bajo estrictas restricciones. Las empresas de estos sectores tienen el mismo objetivo que cualquier otro: llegar al público al que se dirigen y atraer a los consumidores, con la diferencia de que a veces sus audiencias pueden ser más vulnerables que otras.

Tipos de regulación del mercado

Doy clases en la Universidad de Rutgers, en Nueva Jersey, el epicentro de muchas empresas importantes del sector farmacéutico, de los seguros y de la banca. Y cuando los líderes de estas empresas asisten a mis clases sobre marketing digital, hay una objeción a las redes sociales y al marketing de contenidos que surge casi siempre: “Pero Mark, tú no lo entiendes. Estamos regulados”.

¿Difícil? ¿Insensible? No lo creo. Las empresas que se reorganicen y se ajusten a las realidades del mercado actual y a las necesidades de los clientes ganarán. Esto es lo que debe ocurrir y, en algunos casos, es lo que está ocurriendo.

Jeremy Floyd es presidente de BPV Capital Management, una empresa nacional de servicios financieros con sede en Knoxville, Tennessee. Los servicios financieros son, por supuesto, una industria muy regulada. Tienen increíbles restricciones en cuanto a la publicación, la publicidad e incluso las entrevistas en directo. Cada pieza de contenido debe ser revisada por un abogado y, a menudo, por una agencia de cumplimiento externa. No pueden publicar reclamaciones o testimonios de clientes.

¿Cómo puede ser esto? La respuesta es sencilla. Floyd y el equipo directivo de BPV se dieron cuenta de que para comercializar en el entorno digital actual tenían que dejar de lado los “folletos” y el miedo al ámbito digital.

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